Pulp – Canciones para la angustia oral

Congamag_Canciones para la angustia oralEsta angustia es

 

mía

Pulp /// Common People

Enojo, desesperanza, carencia de control, sentirse despreciado, aburrimiento, cada una de estas situaciones, por separado o amontonadas, pueden llevar a una persona, más o menos rica, más o menos pobre, indefectiblemente, a la angustia oral. Quizás esto no se ajuste a la historia de Common People, el himno de Pulp. Bueno, quizás sí. Pensemos que la protagonista de dicha canción, una chica de clase alta, carga con cierta tristeza basada en, por lo menos, tres de nuestros ‘momentos caóticos’ de la lista inicial: enojo-desesperanza-aburrimiento. Así que sí. Esta canción es la que va.
Veamos. Parece que el gatito Jarvis Cocker, gateando sigilosamente por Londres, trabajando en una disquería, solía conocer chicas de las escuelas de arte. Parece que el gatito Jarvis, un minino de clase baja, conoció a una ‘chica bien’ o ‘chica ¿qué?’ o ‘chica quiero quiero ¡quiero!’ que no quería otra cosa que ser -o comportarse- como una ‘persona ordinaria’. Intentemos hacerla hablar a ella en nuestro presente. ¿Qué y cómo le diría al gatito clase baja sus pretensiones? Probemos: “Mirá, yo sólo quiero bailar, tomar, comer y coger como la gente corriente, la gente como vos. Quiero hacer todo el tiempo lo que  suelo hacer… tratar de divertirme, pero como lo hace la gente común. Quiero ir a ver a una banda y sacar una foto. Compartirla en Twitter y así poder alardear acerca de mi básica contentura. Quiero ir al supermercado y comparar los precios con pena. Quiero cenar comida chatarra como si fuera un lujo con clase. Quiero ser grasa”. Una bomba de amor, juicio y simpatía, ¿no? Y ahí mismo el gatito la llevará a recorrer las góndolas de la vida común y todavía no sabrá -o no querrá- decirle que ella nunca-nunca-nunca vivirá como la gente corriente. Toda la parodia es, proyectemos lo nacional, como un “bancate ese defecto”, “resignate a tu destino”, “qué le vamo’ hacer”.
Este cruce, este estudio sociológico in situ, narra, entonces, con cierta congoja positiva (al final él le dice “cantá junto a la gente corriente / cantá y podría valerte / reíte con la gente corriente / reíte aunque se estén riendo de vos /  y las estupideces que hacés / porque pensás que lo ‘pobre’ tiene onda”), una tragicomedia de contrastes, un musical para la pista de baile que, finalmente y con mucha justicia, puso a los gatitos de Pulp en los hogares de todos los ingleses. Era junio de 1995 y la banda ya tenía una década de canciones de dispar suerte y una buena reputación por His ‘n’ Hers, su disco de 1994. La explosión de Different Class (¿nos dejan perdernos en la traducción y decir Los Auténticos Diferentes?) los impulsó hasta el cenit de su carrera poco antes de editar This Is Hardcore y We Love Life, poco antes de separarse. Y muchísimo antes, claro, de su glorioso show en Buenos Aires (ver nota).

Por Martín Rodríguez Rey

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