Garbage, Día UNO del Pepsi Music 2012

Y Garbage, ahora, sobre el escenario 2012 del Pepsi Music, es como un plano secuencia vivito y coleando que repasa toda su historia inicial: Supervixen, I Think I’m Paranoid, Queer y Stupid Girl, así ellas, tomadas de las manos junto a un par más, se quedan con la primera media hora de show. Y nosotros, Wow.

Pero, tras siete años de mute discográfico y un álbum recién editado (Not Your Kind Of People), la cosa maravillosa no iba a terminar ahí. Amparada por una capa dark, Shirley Manson nos refresca la memoria rock: ella es la chica más linda de la oscuridad. Detrás, sus amigos de ruta sónica conocen el negocio y le dejan la vidriera completa del show. Entonces Duke Erikson y Steve Marker se quedan clavados al suelo como guardias leales a la Manson, y Butch Vig, en su trinchera de acrílico, contiene a la banda en cada golpe de virtud y experiencia (el señor produjo Nervermind, de Nirvana), mientras ella se guarda en el bolsillo a cada personita del público. Alguien grita sin rencor: “Te esperé diecisiete años Shirley, pero no importa”, y por qué no creerle.  La demora ha sido perdonada.

Con el ambiente calentito y el protagonismo de sus dos primeros discos en el lado A de la noche (su debut homónimo y Version 2.0), Garbage se juega la visita con las canciones de su reciente LP. Así pasan The One, con elogio a Barbi Recanati (cantante y guitarrista de Utopians) incluido, y el casi papelón al entonar unos versos de Don’t Cry For Me, Argentina antes de Control. No hacía falta esto último, pensamos anoche y pensamos hoy. Sin embargo, tres hits planetarios como Special, Cherry Lips y Push It, más una versión 2012 de Only Happy When It Rains, nos mueven el piso y confirman que la banda de Manson debía cerrar sí o sí, enfermedad del guitarrista de Kasabian mediante o no, el Día UNO del Festival.

Eso -y una puesta en escena en la que brillan las luces y sus juegos de sombras sobre un inmenso telón negro de fondo- es el marco justo para que la banda destile su gracia escénica que le llega a todos y una sutileza conceptual sólo apta para fans súper acérrimos: caminando hacia las puertas del predio notamos, entre los primeros comentarios excitados de la gente, que el show comenzó con la canción que abría su álbum debut y terminó con You Look So Fine, la que cerraba su segundo disco. Pequeños privilegios que procuran una tierna, casi íntima, felicidad.

Por Martín Brossard y Luciana Romero

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s