La Expo-Bowie abrirá sus puertas el 23 de marzo en el Victoria & Albert Museum de Londres

Estar entre sus cosas

Los estudios de grabación, los shows, los discos y las formas autoritarias de los sueños hechos realidad… en la vida de David Bowie fueron demasiadas las cosas, los logros luminosos y exaltados, esa incesante aventura que completa y condena su carrera. Pero todo se disipa. Los movimientos mandan y el tiempo siempre es joven para correr más rápido que el artista y dejarlo cada año más vulnerable, con menores voluntades , y entonces los actos simbólicos, como esta especie de Expo-Bowie que dieron en llamar David Bowie is,  son, justamente, un aliento al héroe-atleta, una arenga que mezcla euforia y cortesía de fan, casi al borde de la última llegada. Porque,  afrontémoslo, el Duque Blanco está a un suspiro del retiro escénico (aunque no de los discos, claro). Aquí y ahora sólo nos motiva el goce del pasado.

¿Cuántos objetos componen una vida? ¿Y cuántos la suya, tan rica en cosas? ¿Cuáles de ellas merecen un estante-instante de reconocimiento? ¿Cómo se resume la gloria de un tipo glorioso? Esas preguntas, flasheamos, se deben haber hecho los muchachos del museo inglés V&A (Victoria & Albert Museum) antes de encarar la primera muestra dedicada a repasar la carrera de uno los artistas más ¿influyentes? ¿carismáticos? ¿prolíficos? de la historia de la música popular. Según ellos mismos aseguran, tuvieron el invaluable privilegio de husmear como ratitas en el vasto archivo privado de Bowie, inventario que amontona más de 60 mil artículos de todo tipo entre trajes, fotos, instrumentos y películas. De ese nicho de tesoros, los encargados del asunto recopilaron cerca de 300 piezas que serán parte de la exposición que abre al público el 23 de marzo y cierra el 28 de julio. Meses del próximo año, claro.

Habrá de todo, repasemos algo: Manuscritos de canciones como la saltarina Fame o el storyboard del video para la magnífica Ashes To Ashes; tres de sus vestidos inolvidables (el traje y el sombrero cónico de Natasha Korniloff Pierrot para Scary Monsters, la capa que Alexander McQueen le diseñó para la portada de Earthling, y el mono que Freddie Buretti le cedió a Ziggy Stardust para que descendiera a la Tierra); tramos destacados y difíciles de sus famosos clips y su particular filmografía como actor; más fotografías y collages inéditos de su autoría.

Expo-Bowie será completísima, inventariarlo todo nos llevaría una lenta eternidad bonsai. Mejor dejarlo así y quedarse con el encendido deseo de estar (siempre) entre sus cosas.

Por Martín Brossard

Bonus: Aquí les dejamos The Story of Ziggy Stardust, un delicado documental (en inglés, sin subtítulos) perteneciente a la BBC Four, que algo sabe de esto.

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