Germán Saez, fotógrafo_Entrevista por Anita Catania

Congamag_Germán Sáez

Germán Sáez

La fotografía ocurre en muchos momentos, y mi favorito es al momento de disparar, de lidiar con entornos cambiantes, con fondos que uno no puede controlar ni decirle a un asistente que lo retire; y calcular en esos milisegundos cómo encuadrar y angular ese fragmento de realidad incontrolable”.

No proviene esta definición de manual alguno, ni de ensayo o de paper académico, ni mucho menos de fragmento de pieza literaria. Estas palabras nos llegan de la boca de Germán Saez: argentino, nacido el 29 de abril de 1973, que desde 1998 diseña sitios Web para diversos músicos, artistas, empresas y programas televisivos; y desde el año 2003 trabaja de forma independiente en su propio estudio. Ese fotógrafo autodidacta que paradójicamente (o no) siempre odió salir en cámara, y cuyos primeros recuerdos fotográficos pueden rastrearse en las traumáticas sesiones anuales de la clásica foto escolar de escuela primaria, “cuando iba un fotógrafo a retratar a todos y después te la entregaban en un cuadernito”.

Su paso por la universidad se retrotrae a los 90s en la carrera de Diseño de Imagen y Sonido, donde la carrera “estaba pura y exclusivamente orientada a la producción y dirección de video y televisión”, áreas en las que osó experimentar “aunque en esa época, la calidad de las cámaras de video dejaba mucho que desear; por eso lograr una buena calidad de imagen requería de altos presupuestos y no era el caso de los videos que hice. Me frustraba mucho no obtener la misma calidad que en fotografía por eso dejé de hacerlos. Ahora con las cámaras HD, sobre todo las reflex que graban video, finalmente se puede lograr una altísima calidad de imagen con un costo bajo, así que estoy volviendo a incursionar en el tema.”

Recientemente llegado del viejo continente (mezcla de viaje de placer con trabajo), Germán nos confiesa que ser fotógrafo fue más “un accidente” que una vocación; que su amor por la fotografía resurgió en 1999, en la gira del disco Bocanada de su admiradísimo Gustavo Cerati; y que, a excepción de los conciertos, le tomó un par de años convertirla en su carrera, ya que “para mí era un hobby y fue un esfuerzo considerar que lo que hacía era de una calidad aceptable para que se volviese profesional.”

Más adelante caería en sus manos una oportunidad única e irrepetible, de esas que marcan un hiato en nuestras vidas: ser el responsable de documentar y retratar la gira Me Verás Volver (resultados que se plasmaron en un DVD y en un libro respectivamente), así como de diseñar y actualizar el sitio Web. “Un gran recuerdo; fueron la banda favorita desde mi adolescencia así que todo repercutió más a nivel personal que profesional. Demasiado fuerte. Creo que tomé consciencia de eso en la última prueba de sonido en River y fue un último show emocionalmente muy intenso”.

Su propia página-carta de presentación (un verdadero placer para la vista) nos conduce a exquisitas galerías en B/N y color, de chicas sexies, lindos chicos, músicos de acá y de allá, shows varios, retratos, objetos, perros, gatos, lugares en el mundo, edificios, estaciones de subte… ¡fotografía erótica!; y a sus trabajos digitales, a los cuales en breve se sumará el proyecto actual con Richard Coleman, “es un placer porque lo admiro muchísimo: tiene canciones, letras y una voz maravillosa, además de ser un guitarrista del carajo”. Y también, nos lleva a Sheltermag, una suerte de búnker visual:  “Desde el momento que decidí hacer Shelter era con la idea pura y exclusivamente de que sea sólo fotos.  Así que publicamos mis trabajos e invito a fotógrafos que me gusten. Es tan sólo eso”.

¿Cómo hacés para trabajar tan prolífica y profesionalmente, y con tan bellos resultados, en diversas áreas: fotografía, diseño y video? 

Gracias por lo de bellos resultados. No sé cómo hago las cosas, en realidad las hago como puedo y como torpemente me salen, a pesar de mí mismo.

¿Preferís cámara digital o analógica? ¿Cómo discernís cuándo apelar al blanco y negro, y cuándo al color?

Ambas. Por una cuestión de practicidad uso más digital, pero me encantan ambas. Y cuando uso digital, lo hago desde la perspectiva film. No disparo 5000 fotos inútilmente y tanto el tratamiento en cámara como en revelado digital lo encaro para que sea lo más fílmico posible.

Que sea B/N o color depende de muchos factores, pero generalmente de la paleta de colores que hay en el lugar donde tomé la foto. Si no es llamativa ni merece ser mostrada en color, pasa a B/N. Otras, viendo los colores, luces y sombras, ya sé que la conversión a B/N será gloriosa y lo hago.

Su máximo referente no puede ser otro que el magnánimo Anton Corbjin, a quien tuvo el  gusto de conocer personalmente en una muestra en Antwerp: otro de esos hitos que atraviesan nuestra existencia. Y hace unos días, en Berlín, en una muestra de Peter Lindbergh (cuyo trabajo ya conocía y seguía de cerca), volvió a tener una revelación de cara a esa muestra gigante, con gran cantidad de copias: “es que a veces uno se cuestiona qué tipo de fotografía hacer, si está mal no hacer cosas más sobre producidas, que naturalmente no me sale hacer; y al ver su trabajo de fotografía urbana, no me quedó duda que eso es lo que me gusta, disfruto y con lo que me identifico. Hacer una foto donde da lo mismo quién dispare la cámara sino donde todo se basa en un trabajo de pre-producción y de armado de un set, no me atrapa en lo más mínimo y creo que nunca lo hará.”

Como ya no lo atrapa nuestra ciudad: “La vida urbana de Buenos Aires, el aspecto de los locales a la calle, sus carteles mamarracho sobresaliendo grosera y torpemente sobre las avenidas con un diseño gráfico aberrante, la expresión de la gente, el subte: es lo más depresivo que hay. Hace un par de meses intenté pararme en la calle Florida un mediodía a intentar retratar gente como hago cuando viajo. Fue tristísimo.” Pero sí se estimula e inspira en gente y en sucesos que lo rodean cotidianamente; así como en la música que consumió a rabiar en su adolescencia y en su veintena, y que ahora, ante el terrible descubrimiento de que a esta edad se consume menos, vuelve a rescatar.

¿Cuál es la atmósfera, el ambiente, el clima y el estado de ánimo que suele acompañar a tus sesiones fotográficas?

Depende de cada sesión, pero soy muy tranquilo, bastante callado. Detesto el rol de fotógrafo arengador, parlanchín, que es casi un tarjetero de una disco. Me gusta dar un par de pautas y disfruto las modelos que con esa información crean situaciones fabulosas. Que con su gracia natural generan un clima de fluidez en la sesión, generando poses excelentes con sólo apenas unas correcciones o sugerencias. Detesto cuando hay que indicar luego de cada disparo dónde poner una mano, hacia donde mirar. A veces quiero algo específico e indico todo, quizás hasta la posición del meñique, pero en general prefiero que la modelo despliegue su gracia, que ese es su talento más allá de ser bella; y yo encargarme de disparar cuando es correcto, cuando mejor se ve y en su mejor ángulo, que es el mío.

¿Cuáles son tus proyectos para lo que queda del año? ¿Y para el año que viene?

Editar en papel los dos números restantes de Shelter, uno está muy atrasado por mi viaje. El año que viene pasará a ser bimestral en formato digital y semestralmente habrá dos resúmenes en edición impresa, para así agilizar más la publicación de contenido. El resto, ni idea. Probablemente viva parte del año en el exterior.

¿Qué aspiras para tu vida a nivel personal y profesional?

Eso fue un tanto Legrand. Esperá que termino de masticar y te contesto.

Mundo 2.0

¿Te considerás un nerd, un geek? ¿Cómo incide la tecnología en tu trabajo, y qué lugar le das en tu vida cotidiana?

No soy ni un nerd ni un geek. Los nerds, al menos los más respetables, son personas muy inteligentes y con sólidos conocimientos en algún área. Yo estoy constantemente anulando conocimientos y volviendo a aprender. Los geeks no me generan respeto alguno. Son chicas Cosmo de la tecnología. Se compran Macs y iPhones, o van a Starbucks ante todo porque los “define como persona”, no por las cualidades del producto en primer lugar. Sino, ¡vamos!, no tomarían café en Starbucks. Yo no tomo café, pero sí me gusta cada tanto un capuccino y prefiero mil veces el de Café Martínez.

Me encanta la tecnología, gasto mucho en ella, quizás más que en cualquier otra cosa. Uso casi exclusivamente Apple en todo y Canon es mi marca favorita de cámaras. Pero uso Apple porque la conjunción de diseño y experiencia de uso es inigualable, y Canon por la calidad y calidez de los sensores que usan. No porque me definan como persona ni porque me den status.

¿Qué diagnóstico haces de la Web de hoy en día? ¿Qué anticipas para el futuro cercano?

Demasiado nabo 2.0. Son plaga. El futuro: ni idea… el Nuevo Orden Mundial tarde o temprano, supongo.

 

Su lugar en la web

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6 pensamientos en “Germán Saez, fotógrafo_Entrevista por Anita Catania

  1. Germán, un tipo raro por así decirlo, sencillo y complejo. De pocas palabras y mucha carga de información plasmada para observar. Un excelente profesional. Un generador de efectos visuales para disfrutar…
    Salud!

    GC

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